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UN AÑO MÁS

Estoy a una semana de cumplir un año más de vida y pienso…

Cumplir años es una nueva aventura, es preguntarse si vamos en el camino correcto, enmendando errores, marcando nuevas metas. Ese día nos damos cuenta cuánto hemos madurado, la mente piensa de manera diferente y, por esa razón, nos vemos en la necesidad de los cumplir años rápidamente, para ser más de lo que se es, como si todo en la vida fuera por cuestión de tiempo; después, cuando nos damos cuenta que el tiempo corre más rápido de lo pretendido, se desearía parar los números y ya no cumplir por aquello de que parece que no estamos aprovechando suficientemente lo que va pasando como para mostrarnos plenamente satisfechos.

Además, se cumplen años compartiendo, viviéndolos junto a otras personas, seres queridos o simplemente con amigos de trabajo o de estudios. Al final, los días en que se cumplen años nunca son iguales. Cada edad tiene su propia esencia. Esté año, que cumplo un años más, definitivamente no pienso igual que el año pasado o los anteriores. El pasado se queda atrás. Aunque, siempre hay cosas que me gustaría haber realizado y no se han logrado.  Con lo positivo y negativo, creo haber cumplido bien esté año. A pesar de no haber podido cumplir todo lo que me propuse y no haber visto a todas las personas importantes para mi debido a la pandemia. No me quejo de nada. Tengo una familia que me hace feliz y amigos que me han demostrado que no hace falta vernos para estar ahí.

También es importante plantear metas nuevas para el siguiente año, la nueva etapa de nuestras vidas.

“La vida te da la oportunidad de escribir, corregir y mejorar tú historia todos los dias” – Anónimo

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SOLTERIA POSITIVA

Hace poco me di cuenta lo importante que es para la sociedad que a los veintitantos ya estés en una relación formal o casada. Es muy común escuchar a esas amigas con novio o a la típica abuela decir ¿y el novio para cuándo? O ¿no te vas a quedar soltera?
En mi opinión las mujeres que permanecen solteras por algún tiempo es debido a una decisión propia, por diversas circunstancias en las que encontramos: “no es mi prioridad salir con alguien, quiero enfocarme a mi carrera profesional y crecer en ella o simplemente no he encontrado aquella persona con la que quiera compartir mi tiempo, mi ser, mi vida completa”. Todas y otras razones, son válidas. El hecho de no estar involucradas en una relación amorosa no indica que seamos mujeres incompletas o que tengas mala suerte en el amor, simplemente es una decisión que se ha tomado de manera consiente porque la prioridad en ese momento, es otra. También conozco a personas que les aterra la palabra “soledad” tanto como la palabra “envejecer”, es como si se imaginaran su futuro solas hasta morir. La verdad solía ser de esas personas a las que le aterraba esa palabra. Hasta que logre salir de una relación tóxica, medite y decidí darme un respiro de relaciones. La mejor decisión que tome. En este tiempo que me di para mi misma he aprendido a amarme, a ser más independiente y paciente, entendí que el amor no se busca…. Simplemente llegará cuando sea el momento. Pero para eso es necesario aprender a hacer cosas por nuestra cuenta, salir con amigos, hacer actividades nuevas, viajar, enfocarse en la carrera o en el trabajo. Lo importante es que primero te quieras a ti misma para poder querer a alguien más. Y cuando menos te des cuenta llegara esa persona especial para compartir tu vida.

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LA TERAPIA Y YO

Hace poco una persona cercana a mí, decía que ir al psicólogo era solo para gente que estaba “loca”. Entonces me puse a pensar, para muchas personas ir a un proceso psicológico es señal de debilidad, pero en realidad, ir a terapia ayuda a convertirse en una persona fuerte emocionalmente, y puede aportar herramientas para poder adaptarse mejor a las situaciones difíciles que pueden presentarse al largo de la vida.

Para mí, asistir a terapia es ser valiente e inteligente, ya que en muchas ocasiones la persona que necesita ayuda no es consciente de que tiene problemas o evita afrontar la realidad. En mi caso, ir a terapia, aporto muchos beneficios a mi vida, me ha ayudado a sentirme mejor conmigo misma, antes de comenzar con mi proceso psicológico mi mente era un caos y pase por momentos en los que no sabía quién era o que quería con mi vida. Antes de comenzar a ir con mi terapeuta me causaban miedo o ansiedad muchas situaciones y no tenía idea de qué hacer en esos momentos, pero ahora cada vez que le expresó a mi terapeuta como me siento y libero mi carga emocional me siento aliviada. Les prometo que al salir se siente como si me hubieran quitado mil cosas de encima. También me ha ayudado a aprender cómo resolver conflictos, los cuales muchas veces son necesarios para el crecimiento personal, pero siempre es bueno resolverlos de una manera sana. Por último, ha hecho que logre estar en armonía conmigo misma y con las personas que me rodean.

En conclusión, no necesariamente ir a un proceso terapéutico es señal de ser “débil”, yo creo que es señal de que ya se fue fuerte por mucho tiempo y se necesita la ayuda de otra persona.