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UN AÑO MÁS

Estoy a una semana de cumplir un año más de vida y pienso…

Cumplir años es una nueva aventura, es preguntarse si vamos en el camino correcto, enmendando errores, marcando nuevas metas. Ese día nos damos cuenta cuánto hemos madurado, la mente piensa de manera diferente y, por esa razón, nos vemos en la necesidad de los cumplir años rápidamente, para ser más de lo que se es, como si todo en la vida fuera por cuestión de tiempo; después, cuando nos damos cuenta que el tiempo corre más rápido de lo pretendido, se desearía parar los números y ya no cumplir por aquello de que parece que no estamos aprovechando suficientemente lo que va pasando como para mostrarnos plenamente satisfechos.

Además, se cumplen años compartiendo, viviéndolos junto a otras personas, seres queridos o simplemente con amigos de trabajo o de estudios. Al final, los días en que se cumplen años nunca son iguales. Cada edad tiene su propia esencia. Esté año, que cumplo un años más, definitivamente no pienso igual que el año pasado o los anteriores. El pasado se queda atrás. Aunque, siempre hay cosas que me gustaría haber realizado y no se han logrado.  Con lo positivo y negativo, creo haber cumplido bien esté año. A pesar de no haber podido cumplir todo lo que me propuse y no haber visto a todas las personas importantes para mi debido a la pandemia. No me quejo de nada. Tengo una familia que me hace feliz y amigos que me han demostrado que no hace falta vernos para estar ahí.

También es importante plantear metas nuevas para el siguiente año, la nueva etapa de nuestras vidas.

“La vida te da la oportunidad de escribir, corregir y mejorar tú historia todos los dias” – Anónimo

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NUEVO COMIENZO

“PARA PODER SEGUIR A VECES HAY QUE EMPEZAR DE NUEVO”

Creo que todos hemos escuchado hablar sobre cerrar ciclos y comenzar de nuevo, siendo un poco más sabios, más estables y más capaces.
Esta frase me gusta mucho ya que me hace recordar todos los momentos en los que he necesitado empezar desde cero para poder seguir creciendo emocionalmente. Y es algo normal que todos los seres humanos necesitan en algún punto de la vida. Ya sea una vez o más.
Me gusta pensar que un nuevo comienzo no tiene fecha ni hora, en el momento que lo decidas puede suceder. Cuando estamos decididos a volver a empezar nacen nuevas ideas, aparecen nuevas personas y situaciones en el momento justo y necesario.
También aparecen nuevas sensaciones e interrogantes. ¿Estaré haciendo las cosa bien?, ¿Me juzgarán?, ¿Este será mi lugar?
Sin embargo, existen algunas ideas que nos ayudarán a comenzar un nuevo ciclo.

  1. Intenta nuevas cosas
    Siempre intenta algo nuevo en la vida. Lee cualquier tipo de libros, conoce nuevos lugares y nuevas personas. Las experiencias que nos da la vida son lo que marcarán lo que somos. Siempre es bueno arriesgarse.
  2. No temerle al fracaso
    A veces el fracaso es lo único que nos hace crecer y nos ayuda a aprender a afrontar los problemas.
  3. Sé egoísta
    Ser egoísta te permitirá enfocarte en tus necesidades. Cuando nos enfocamos en conseguir lo que queremos somos capaces de ser felices. Solo debemos tener presente no olvidar a las personas que nos acompañan en el camino.
  4. No trates de encajar Muchas veces intentamos que los demás nos acepten y olvidamos nuestra escencia. Nos esforzamos para cambiar nuestras ideas para que sean iguales a las del resto. Es importante recordar que ser diferentes es lo que nos hace destacar.
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LA TERAPIA Y YO

Hace poco una persona cercana a mí, decía que ir al psicólogo era solo para gente que estaba “loca”. Entonces me puse a pensar, para muchas personas ir a un proceso psicológico es señal de debilidad, pero en realidad, ir a terapia ayuda a convertirse en una persona fuerte emocionalmente, y puede aportar herramientas para poder adaptarse mejor a las situaciones difíciles que pueden presentarse al largo de la vida.

Para mí, asistir a terapia es ser valiente e inteligente, ya que en muchas ocasiones la persona que necesita ayuda no es consciente de que tiene problemas o evita afrontar la realidad. En mi caso, ir a terapia, aporto muchos beneficios a mi vida, me ha ayudado a sentirme mejor conmigo misma, antes de comenzar con mi proceso psicológico mi mente era un caos y pase por momentos en los que no sabía quién era o que quería con mi vida. Antes de comenzar a ir con mi terapeuta me causaban miedo o ansiedad muchas situaciones y no tenía idea de qué hacer en esos momentos, pero ahora cada vez que le expresó a mi terapeuta como me siento y libero mi carga emocional me siento aliviada. Les prometo que al salir se siente como si me hubieran quitado mil cosas de encima. También me ha ayudado a aprender cómo resolver conflictos, los cuales muchas veces son necesarios para el crecimiento personal, pero siempre es bueno resolverlos de una manera sana. Por último, ha hecho que logre estar en armonía conmigo misma y con las personas que me rodean.

En conclusión, no necesariamente ir a un proceso terapéutico es señal de ser “débil”, yo creo que es señal de que ya se fue fuerte por mucho tiempo y se necesita la ayuda de otra persona.